Te conocí,
una persona más, alguien amable, gentil, ¡qué bueno! Un ser humano, pero nada
más. Nada dañino para mí, por lo menos eso parecías. Pero el tiempo es un mago
cruel, y él hizo lo suyo; justo cuando estaba más tranquila, serena, que ya
había pasado la tormenta y había sanado mis heridas, que me sentía como una
flor que después de ser pisada lograba levantarse, más fuerte, más hermosa pues
había aprendido del pasado y de mis errores y me ocupaba de mí, de seguir
creciendo. Pero a él pareciera no agradarle verme tranquila.
Pasaste a ser un buen amigo, de esos que casi no se ven pero cuando lo hacen
comienzan una conversa incansable, imparable. Así estabas bien, ¿por qué no te
quedaste así? (suspiro) en realidad no es tu culpa.
Empecé a necesitar
hablar contigo, ¿sabes? es muy agradable. Te buscaba y siempre estabas ahí con
tu gran sonrisa para mí, sin peros ni porqués, con halagos para mi y mis
logros, consuelo para mis tristezas y consejos para mis problemas, siempre
pendiente de mi pero no demasiado, con algo oportuno para la situación. Hasta
que un día me di cuenta de que te pensaba más de la cuenta y que inquieta y
desobediente se escapaba una sonrisa de mi boca. Por qué te pienso si yo no me
quería enamorar y jamás se me hubiese ocurrido que yo me sintiera así por ti.
Y ahora,
cómo hago para defenderme de mi misma, para conservar nuestra amistad, porque
no te quiero perder así no pase nada y quedes por siempre como sólo un amigo,
pero quiero que quedes así: por siempre, aun cuando sé que nadie es eterno.
Tal vez,
si no te digo nada y utilizo todas mis fuerzas para disimular hasta que esto
pase, y así sobrevivir con la suerte de una ilusión. Porque te puedo soñar y
calmar así mi anhelo, mis ganas y mi deseo ¿será esa la solución? Luchar por ti
no puedo, no sabría cómo. Sobretodo miedo, me da mucho miedo hacerlo si no he
visto una señal, pero cómo verla o cómo reconocerla si este miedo me siega y si
fuera tan clara que hasta yo pudiera verla... sería que sientes por mi lo mismo
que yo por ti, esa tal vez sí sería la solución a todo mi ahogo.
Qué irá a
hacer ahora el tiempo, en qué posición nos pondrá. Qué estaré pensando y
sintiendo cuando vuelva a leer estas palabras que ni siquiera son verso sino
prosa, y son prosa porque tú me enseñaste a ver las cosas desde otro cristal
sin quitarme el mío. Y dónde estarás tú, leerás algún día estas letras que son
lágrimas de mi alma o tendrás el valor de mirar dentro de mí y observar lo
profundo de mis sentimientos sin que te produzca temor.
¿Y qué
hago mientras no estoy contigo? Eso ya lo sé, seguir adelante, eso lo aprendí
antes, con mis heridas ya cicatrizadas. Seguiré con mi mundo material mientras
mi alma sigue temblorosa esperándote.
Diciembre 2004