Hay días que
pareciera que todo sale al revés, que no debieras haberte levantado de la cama.
Veo a quienes queman mis ojos, mientras mi sangre llama a gritos a quienes por
diversos motivos han decidido cerrar sus oídos.
Hay días que parecieran una eternidad y aunque mi reloj y calendario digan lo
contrario, esos días se fusionan y solapan convirtiéndose en una sola gran
espina, en una enorme mordida en el estómago.
Lanzo un grito sordo a quien lo quiera escuchar y salvarme. Luego me sucumbe el
infinito silencio que me rodea y mi cuerpo se convierte en escultura de arena.
El viento trata de desmoronarme y quisiera que lo lograra y volverme una con
él. Pero no lo logra, apenas puede arrancarme unos granos y me quedo ahí
petrificada. El silencio sigue. Y mi alma llora escondida en algún rincón
desconocido en donde todo es color blanco azulado. No hay espacio ni tiempo, no
hay arriba ni abajo, no es pequeño ni grande; sólo es. Como yo.
Y quisiera poder llevar mi cuerpo hasta allá; juntarme ahí contigo donde el
mundo no está y robarte la verdadera razón por la que decidiste empezar a jugar
conmigo, con mi piel, e invadiste mis sueños tan perfectos. Te juro que hasta
me hiciste olvidar por un par de días a aquel con quien jugaba a ser su Lolita.
Te juro no entiendo que me celes y horas después me ignores, y dejemos que nos
separen una decena de cuerpos que en el instante en que se cruzaron nuestras
miradas, se volvieron lentos, pesados e infranqueables.
Así como tampoco entiendo que después de tanto cariño aquel que con brillo en
los ojos, se mostró como defensor de mi justicia, no pueda ahora siquiera
responderme ni un mensaje.
Tampoco comprendo que mi muy amado dragón naranja, haya decidido (presionado o
no) adoptar a la bruja mala que me ha estado merodeando y fastidiando a mis
amigas y a mí, esperando el momento ideal para sacar sus enormes y afiladas
garras.
No puedo explicar que una muñequita de porcelana se sienta igual de confundida
y cansada que yo, que soy una bruja blanca (o al menos una estrella con algo de
magia).
Ahora que he sacado todo lo que me molestaba, les pido a todos silencio, que
necesito escuchar que quieren mi alma y mi cuerpo.
Septiembre 2005