Get over vs. Hold on

“Metafóricamente, es importante ser mandarina, y no manzana, porque la mandarina tiene muchos gajos: un gajo puede ser la pareja, otro la familia, otro el trabajo, otro los amigos, otro las aficiones. Cuando un gajo nos falla podemos agarrarnos a los demás y, de esa manera, siempre existirá el apoyo que en esos momentos tanta falta hará y las personas, por tanto, no se sentirán tan solas.





Así dice Aurora del Prado Romero en su artículo “Superar una ruptura” en la página suite101.net. Estando totalmente de acuerdo con esa premisa partiremos de que cuando una relación termina, independientemente de si eres el que terminó o al que le terminaron, hay ciertas rutinas que funcionan como lazos mágicos que aún nos unen a esa persona (o al menos así lo queremos ver), más si la relación terminó por razones diferentes a la falta de amor. En esos casos a parte de buscar apoyo en el resto de nuestros gajos mandarinezcos, hay que buscar romper ciertos hábitos o rutinas, sustituirlos
por otros diferentes que nos fortalezcan y nos hagan crecer como personas. Incluir en nuestros días una nueva rutina de ejercicios, iniciar un curso o un hobby suele pintar bastante bien. Otro buen consejo suele ser hacer una especie de exorcismo con la otra parte y quitar todo aquello que nos recuerde a esa otra persona, desde nuestra foto romanticona junto a ese ex-gajo que teníamos en nuestras diferentes redes sociales, pasando por deshacernos de los muchos o pocos regalos de cumples mes, años o siglos, hasta si es posible bloquearlo de FB y cuanta red social haya (como si de una especie de condena social se refiriese).
¿Pero que nos garantiza que en medio de ese proceso, en medio de ese exorcismo y en medio de esa implantación de un nuevo software de rutinas estamos realmente olvidando a nuestro ex, y no simplemente poniendo ese sentimiento en hold on?
La respuesta es simple. ¡nosotros mismos!
Independientemente de si estas realmente haciendo un emotional getting over o de si simplemente el sentimiento se está quedando en hold on, la evolución es la misma. Es decir, pasamos un tiempo down en el que somos insoportablemente monotemáticos (sobre todo si se es la persona a la que dejaron), luego pasamos a la resignación, a querer ser como el ave fénix y renacer de las cenizas, e incluso podemos hasta llegar a voltear a ver (tocar y comer) a los lados. Sobre esto ya hablamos el año pasado en este artículo, este otro, también en este y además en este, La diferencia, real y contundente, se presenta con el retorno de nuestro ex. Ya sea porque decidió reaparecer por redes social, un mensajito de texto, o porque el universo conspiró en nuestra contra y se dio un encuentro casual en algún centro comercial, es este el momento en el cual sabemos en qué situación están exactamente nuestros sentimientos.
Si simplemente sientes nostalgia por los buenos momentos, alegría porque a lo mejor quedaron en buenos términos, o simplemente te es indiferente, FELICIDADES!!! Has logrado pasar la página, asimilar las lecciones que ese karma-mate vino a dejar en tu vida y ahora sigues creciendo por tu cuenta. Pero si no… amig@ debemos seguir trabajando. No importa si lo que sentiste fue rabia, dolor, las maripositas en el estómago, resentimiento,  ganas de retroceder el tiempo o de que el piso se abriera en dos y te tragara, si te movió, todavía hay lecciones que trabajar ahí.
¿Cuál es el punto de diferencia para que una persona llegue a un resultado o a otro? La diferencia radica en nosotros mismos y nuestras motivaciones. El hecho de cambiar tus rutinas, de salir con tus amigos, de hacer meditación, ejercicio, irte de viaje, etc, no hace el milagro por sí mismo, sino aquello que nos motiva a llevar a cabo estas acciones. Si lo que te motivó es la necesidad de sentirte en control de tus sentimientos, de que el mundo no te vea mal
sino como una persona de hierro, el qué dirán de tus amigos o familiares, o quizás si tu motivación fue que tu ex te viera “feliz” y se “arrepienta” por no haber luchado por salvar su relación, o tal vez la ansiedad de que llegue otra persona a ocupar el lugar de tu ex por temor a estar solo o sola… hello! Tu motivación no es la correcta y por tanto no vas a tener los resultados deseados. Si no respetas tus tiempos, si no respetas tu proceso, si no respetas el proceso de la otra persona y no aceptas (y agradeces) que esa persona vino a compartir sólo una parte del camino contigo y dejar en ese tiempo una valiosa lección y ahora deben seguir cada cual por su cuenta, la vida te va a voltear la tortilla en el momento en que menos te lo esperes, te lo hará sentir como una bofetada, para que despiertes y vuelvas a tu camino.
Respetar nuestro proceso es respetar el tiempo de duelo que necesitemos para quemar esa etapa. Está bien querer luchar por no sentirnos mal y superar el dolor, pero el problema viene cuando para lograr esto dejamos de validar nuestros sentimientos, lo ignoramos y no respetamos nuestro duelo. Si consideramos que como dice Luis Kancyper en su trabajo “Resentimiento, memoria y duelo” en la Revista Uruguaya de Psicoanalistas “la memoria del dolor admite al pasado como experiencia y no como lastre, no exige la renuncia al dolor de lo ocurrido y sabido. Opera como un no olvidar estructurante y organizador, como una señal de alarma que protege y previene la repetición de lo malo y da paso a una nueva construcción
entonces no es tan malo vivir el dolor en su fase y tiempo justos. Sobre todo me gustó el terminó “estructurante” porque si queremos crear una nueva rutina, una nueva realidad, una nueva versión masterizada de nosotros mismos debemos basarla en una estructura sólida, la cual creamos justo en ese proceso.
El no respetar nuestro proceso, el pretender controlar nuestros sentimientos, sólo refleja inseguridad. No podemos controlar los sentimientos de otra persona, tampoco los propios. Los sentimientos no se controlan, se sienten. Imagina que cada sentimiento es como un espíritu que quiere pasar a través de ti, si lo dejas fluir, pasará sin problemas. ¿Ves el juego de palabras? ¡PASARÁ! Pero si lo resistes, se estanca, se quedará en ti hasta que lo sueltes y le permitas fluir nuevamente. El control es sólo una sensación, una necesidad de nuestro ego que no refleja para nada la realidad en que vivimos. Por más planificados, organizados, persuasivos o dominantes que seamos, no podemos controlar a nadie, menos a algo intangible como los sentimientos. No hay mayor poder que dejar ir lo que ya venció, porque con ello ganamos espacio para lo nuevo que está por venir. Dice Kancyper que “la memoria del dolor se continúa con el tiempo de la resignación. No se funda ciertamente en la subestimación del pasado, ni en la amnesia de lo sucedido, ni en la imposición de una absolución superficial, sino en su aceptación como inmodificable y resignable, para efectuar el pasaje hacia otros objetos” que bien puede ser otro objeto del deseo, otro karma-mate o nuestro tan buscado soul-mate.
Por otro lado Kancyper también plantea que el rencor paraliza el proceso de los duelos. Yo plantearía que la obsesión y la negación también paralizan nuestro proceso, nos estancan. Por eso, al cambiar tus rutinas, tu look, tu ciudad, o sea cual sea el cambio o combinación de cambios que quieras hacer en tu vida para ‘pasar la página’, asegúrate de que tu motivación sea la certeza de saber que al final del proceso habrás crecido, serás una persona más segura, o más sana, o más alegre… en fin, tu motivación debes ser tú mism@.

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