“Metafóricamente, es importante ser mandarina,
y no manzana, porque la mandarina tiene muchos gajos: un gajo puede ser la
pareja, otro la familia, otro el trabajo, otro los amigos, otro las aficiones.
Cuando un gajo nos falla podemos agarrarnos a los demás y, de esa manera,
siempre existirá el apoyo que en esos momentos tanta falta hará y las personas,
por tanto, no se sentirán tan solas.”
