¿Qué haré?



En el abismo de la vida
he vuelto a sentir mi caída.
Busqué donde apoyar mis pies,
pero mis bases pasadas
estaban también maltratadas.
Tienen heridas y cicatrices propias
y en cualquier momento se van a desvanecer,
fantasmas y demonios son copias
de un viejo atardecer.
Ahora me siento viendo el horizonte
desde lo alto de una montaña verde,
la brisa me toca suavemente
con ese fresco de Diciembre.
Me doy cuenta que crece mi familia,
ya no me siento tan perdida.


Noviembre 2005.