Hoy ponemos fin una vez más
a otro mes de mayo
a otro acto mariano
esperando que no haya sido acompañado

por el fantasma de la apatía,
de la tristeza, de lo sin sentido
sino todo lo contrario,
que nuestra Madre la Vitgen del Rosario
se haya coronado en nuestras vidas
y en nuestros corazones.
Que este acto quede perpetuo
en el recuerdo de quienes pronto
emprenderemos nuevos rumbos
y que lo que aquí aprendimos
nos sirva en el transcurso de nuestras vidas.
Que las promociones venideras
sepan recordar y valorar
todos los momentos y vivencias
que el Colegio le ha dejado.

Mayo, 2001.
Cierre del acto de Coronación de la Virgen del Rosario en el Colegio Santa Rosa de Lima