Halloween. The walking dead.

-         Es una persona muy noble, pero a veces me asusta confiar en alguien a quien tengo sólo un mes de haber conocido, uno no conoce a nadie en sólo un mes.
-         A nosotros dos nadie nos dijo eso.
-         Es verdad, menos mal.




Hoy es Halloween, o la noche de brujas o de los muertos, como prefieran. Me causó gracia escuchar en un audio de Mia Astral que para esta semana en particular al cruzarse Mercurio retrógrado con Saturno en Escorpio iba a haber algo similar a the walking dead, porque personas llegarían del pasado o se retomaban conversaciones que creíamos ‘pasado pisado’. Curioso que fuese en la semana de Halloween precisamente. Y particularmente, en una especie de juego pensé en muchas opciones, pero luego salí a vivir mi lunes como cualquier otro lunes, sin saber que tendría mi Halloween particular adelantado, y no era ninguna de las opciones que me había imaginado.


Todos en algún momento hemos peleado con nuestros amigos, por una u otra razón. Todos hemos tenido esa sensación reprimida de querer pegarle un libro, silla, carro [inserte aquí el objeto que su rabieta le indique] por la cabeza. Pero en muchos casos la amistad prevalece, superamos ese obstáculo y la relación se fortalece. En otros casos no tan afortunados, ese “lazo” se rompe, nada vuelve a ser igual entre las partes y si son lo suficientemente maduros, se logra al menos conservar un trato diplomático.

La primera vez que me vi en la segunda situación, obviamente me sentí mal, lloré, despotriqué e hice mi pataleta  respectiva de alguien que siente que pierde una gran amistad. Sé que cuando esa persona esté leyendo estas líneas se identificará de inmediato y sin mayor pudor o prejuicio (como cuando uno sabe que se merece las cosas) sonreirá al verse de vuelta en mis líneas.


En ese momento, independientemente de quién tuviese la razón y de las justicias o injusticias que ambos hicimos con nuestros actos, había una realidad innegable: la amistad había llegado a su fin. O al menos eso fue lo que ambos pensamos. Por mi parte soy de naturaleza rencorosa, y no es que esto me enorgullezca. Por el contrario, y aun cuando llevo años buscando mejorar esa característica, es aun algo muy fuerte en mí, lo cual cerraba toda posibilidad de una reconciliación entre las partes. Diplomacy forever!

“Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, pero nunca romper”

-         Viernes 25 de octubre, 5:00 pm. Te dicen que debes ir al lugar X el lunes por razones de trabajo.
-         Lunes 28 de octubre en la mañana. Decides ir al lugar X en donde te dijeron que podrías  encontrar ese cable que no has conseguido en ningún lado.
-         Lunes 28 de octubre al medio día. A pesar de que acostumbras almorzar temprano, varios factores retrasan tu hora de almuerzo y hasta cambias el sitio en el que originalmente almorzarías.
-         Lunes 28 de octubre en la tarde. Vas relajado al lugar X, total, hay tiempo.
-         Lunes 28 de octubre en la tarde. El hilo rojo se encogió al punto en que se consiguieron las partes e inician una conversación diplomática, que se extiende, y se extiende, y se extiende…
-         The walking dead night. – No sé, pero tengo una sensación rara, como si estos tres años jamás hubiesen pasado. – Yo siento exactamente lo mismo.

Lección aprendida y que quise compartir con ustedes: confía en el destino. O como dice el dicho “siempre lo que pasa es lo mejor”. Pero cualquiera diría ‘si, pero perdieron tres años de amistad’. Yo les digo ‘no! Ganamos tres años para conocer gente, arreglar nuestros asuntos, aprender lecciones y ahora más calmadas las aguas, continuar con la amistad’. En mi caso particular, si no se hubiese dado ese break, resulta que el ángel maravilloso que entró a mi vida a las pocas semanas, muy probablemente jamás hubiese llegado y menos todavía se hubiese quedado en mi vida, transformándola durante estos tres años. Por tanto no hubiese aprendido lecciones como la tolerancia, confianza plena, paciencia y desapego a los resultados. No hubiese tenido los constantes up and down emocionales que me causaba y por tanto jamás Explosión de Luz hubiese tomado el rumbo que lleva ahora. ¿Debía suceder? ¡Sí! Sin lugar a dudas, todas y cada una de las cosas que pasaron debían suceder, aunque en su momento dolieron, pero eran la mejor forma para que aprendiera, creciera y revolucionara tantas cosas en mi vida.


Ahora, pasado el tiempo de mi ángel, no hay razón para que este amigo no vuelva a mi vida y volvió, y curiosamente aún seguimos siendo vecinos.


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