Llegó octubre, y con este mes llega a nuestro país,
una de las actividades más grandes y representativas de la idiosincrasia
nacional. Una actividad en donde las personas tienen total permiso de ser
“enemigos”, de tener interminables discusiones sobre cual bando es mejor, y
sobre todo, se presenta la opción de ser rivales de la manera más sana y
divertida que existe. Los venezolanos que hayan leído esta introducción,
seguramente ya saben de qué estoy hablando. Llegó octubre señores, y eso es ¡sinónimo
de BÉISBOL en Venezuela!
Desde el primer campeonato de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), en el año 1946, el béisbol se convertiría, desde
ese entonces y hasta la actualidad, en el primer pasatiempo deportivo
venezolano. Ninguna persona que viva en el país es ajena a esta fiebre que
brota en la sociedad desde octubre hasta enero aproximadamente. Ojo, cuando
digo ninguna persona, no estoy exagerando, ¿por qué lo digo?, aunque
ciertamente hay gente que no es simpatizante de este deporte o simplemente no
le llama la atención, les puedo asegurar que de alguna u otra forma, ya sea en
la casa, en el trabajo, en la universidad, en la calle, en el transporte, etc.,
durante estos meses del año se respira béisbol, y en cualquiera de esos
entornos tendrán altísimas
probabilidades de ser testigos de las “discusiones” anteriormente nombradas, de
los comentarios del último juego, de las quejas por las malas decisiones
tomadas por los umpires (árbitros), así como seguramente (y en la mayoría de
los casos), podrán ser los observadores principales de las víctimas del
“chalequeo” al que son sometidos los fanáticos
de los equipos que hayan perdido el juego en la noche anterior.
El béisbol en Venezuela simplemente se vive de una
manera distinta, y hay enorme cantidad de relatos y anécdotas que pueden
corroborar esa afirmación. Peloteros extranjeros que han venido a jugar en la
liga, quedan enamorados de la pasión y de la forma como se vive la pelota aquí
(también del país, ¿cómo no?), tanto es así que muchos de estos importados
buscan y tramitan todos los permisos necesarios con sus organizaciones de la
MLB (Mayor League Baseball, las Grandes
Ligas) para que les brinden la oportunidad de volver en próximas temporadas.
Los beisbolistas nacionales, siempre hablan con
orgullo y admiración de la esta liga, y a manera de devolverle todo lo que ella
les ha dado, muchas veces el fanático será testigo de verlos jugar aquí pese a
su condición de estrellas consolidadas de la MLB, para brindarle así a todos
los seguidores del deporte un toque de calidad extra al campeonato.
Tal vez algo que necesite un trato especial, es la
gran rivalidad del béisbol venezolano, los Eternos Rivales. Los Navegantes del Magallanes y los Leones del Caracas son los equipos que más fanáticos, pasiones
y dinero mueven a lo largo del territorio nacional. La historia de los juegos
Caracas-Magallanes son dignas de trabajos especiales (los cuales, como es de
esperarse, existen y en gran cantidad), y en estos dos equipos se concentra de
gran forma el significado de este deporte para los venezolanos. Antes, durante
y después de un Caracas-Magallanes siempre habrá de que hablar, discutir,
burlarse jocosamente del rival e infinidad de cosas más. No obstante, esta
“enemistad” probablemente sea una de las rivalidades más sanas del mundo, y de
eso es algo que el venezolano se puede sentir orgulloso, este enfrentamiento
deportivo se ha convertido con el tiempo en una razón más de unión y de alegría
entre la sociedad local, esto, junto al gran nivel de juego presentado, han
logrado poner el nombre de la liga venezolana, en lo más alto en cuanto a las
ligas de béisbol del Caribe.
Nada como ser venezolano e ir al estadio a ver a los
“Eternos Rivales”, o ir a un partido de la postemporada y ver a tú equipo ganar
por una carrera en el último inning del juego mientras te comes una balafría o una arepa acompañada de una birra y con tus amigos en
el estadio.
Como buenos venezolanos los partners de Explosión de
Luz estamos ya enfiebradísimos de béisbol y los invitamos a todos a formar
parte con nosotros de esta pasión que nos envuelve a los venezolanos.
Sólo me resta decirles algo:
¡PLAY BALL!
Cambio y fuera.
en colaboración con

