Pues bien, en las publicaciones anteriores les comentamos sobre cómo convertir una crisis en una oportunidad y sobre lo que el mundo está esperando realmente de nosotros. Ahora, han pensado ¿qué pasaría con ustedes si en medio de ese proceso tienen que emigrar?
Mucha gente también piensa que irse a estudiar y/o
trabajar a otro país es sinónimo de echarse en una tumbona a la orilla de una
piscina tomando piña colada. Siento desilusionarlos, porque no estamos hablando
de vacaciones; imagina que te vas a vivir a una isla desierta sin tu mamá para
que te cocine, ni pase coleto debajo de tus pies, ni recoja tus miserables
interiores del suelo, pues es algo como eso. El propósito de salir a estudiar o
trabajar en otro país no es tarea fácil como muchos creen, es un camino lleno
de obstáculos, donde te darás cuenta que quizás no eres tan maduro como creías.
La primera barrera a superar es tomar la decisión. Visualiza una
cita decisiva con esa persona que te trae de cabeza, obviamente la disyuntiva
entre utilizar la falda blanca o ponerse un blue jean se convierte en la decisión
más importante que has tomado en tu vida. Ahora imagina esa presión pero
multiplicada por veinte, porque además tendrás que llevar mil documentos
firmados y sellados para que te dejen ejercer legalmente, deberás cuidar que no
se te queden tus zapatos favoritos, y tendrás que recordar usar maquillaje a
prueba de agua para que no se te corra cuando llores en el aeropuerto cuando te
despidas de tu familia y amigos.
Otros problemas están relacionados exclusivamente con el tema de
la supervivencia, ¿que se te quema hasta el agua hirviendo? Es hora de que
empieces a ver recetas for dummies si
no quieres comer pan con atún como desayuno, almuerzo y cena todos los días.
¿Que nunca has tocado una escoba? Será hora cuando a la segunda semana empieces
a ver que tu habitación se hunde en el polvo y la tierra. ¿Que no tienes dinero
para hacer lo que quieras? Probablemente esta queja la hayas tenido antes de
salir de tu zona de confort, pero esta vez no están mamá y papá para que te
resuelvan el problema, pronto tendrás que buscar algo que hacer si no quieres
pasar el resto de tus días debajo de un puente.
Pero el obstáculo principal diría que es una ausencia total del
sentido de pertenencia. A más de uno lo he escuchado decir por ahí que como no
siente afinidad con su país, le será fácil migrar. Lamentablemente no es tan
fácil como parece, hay que mentalizarse que se pasarán semanas o quizás meses
en una ciudad donde toda la dinámica es muy diferente a la que se está
acostumbrado. Factores tan sencillos como el clima, la comida, la gente, todos van
sumando y te hacen sentir completamente extraño y ajeno a tu entorno; se hace
necesario buscar la forma de mantener la mente ocupada para no caer en
depresión.
Bueno, comenzamos este escrito buscando alternativas para salir
de la crisis y resulta que buscando una solución en otro país se puede
convertir en una crisis mayor. Pero no todo es malo, siempre es bueno conocer
otras culturas diferentes a las propias, y también cabe la posibilidad de hacer
nuevos amigos; sin mencionar todas aquellas situaciones que nos ayudarán a
crecer. Como reflexión final me gustaría añadir que definitivamente, pase lo
que pase, la experiencia es positiva, y pienso que a pesar de todo lo malo, hay
que vivirla. Otra cosa que es de hacer notar es que a la hora de tomar la
decisión, la motivación sea puramente personal y no desencadenada por deseos de
huir de algo o de alguien, ¿y por qué no? Pues, lo dejaremos para otro escrito.
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