Diciembre
y enero son meses que se caracterizan, además de la buena comida, bebidas,
reuniones con amigos, visitas, momentos familiares, religiosos, regalos, etc., porque son meses en los cuales
consciente o inconscientemente, bajamos el ritmo externo y hacemos una inspección
interna a cómo nos sentimos con lo que hemos hecho (o
dejado de hacer) a lo largo del año que termina. Y es
justo en ese portal en que todo termina y todo inicia a la vez, ese 31 de
diciembre a las 11:59 pm que nos llenamos de esperanza, alegría, optimismo y
como niños ilusionados nos atrevemos a soñar con nuevas y mejoradas metas, y
hasta existen un gran span de ritos para invocar la buena suerte y que se hagan
realidad nuestras más anheladas esperanzas. Pero son pocos los que a lo largo
del nuevo año trabajan consecuentemente en convertir esos sueños en realidades
y se mantienen, no esperando que lleguen nuevas oportunidades, sino que salen a
crearlas. Pero esto es tema del escrito de la
semana siguiente.
Ahora,
lo queremos compartir con ustedes, es que los parters de Explosión de Luz no
somos la excepción, también bajamos nuestro ritmo externo y aunque no fue el 31
como tal, hicimos esa introspección y soñamos con lo que queremos para este
proyecto, en el 2014.