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¿Cuándo parar y cuándo seguir durante tu entrenamiento?


Segunda semana en el gym. Buscando ser lo más disciplinado posible, quiero superar mi sobrepeso, esas explicaciones del doctor realmente asustaron. Pero de sólo pensar en lo que tengo que hacer… wow el cuerpo definitivamente está diciendo que hoy no ¿qué hacer? ¿Será normal o será que estoy haciendo algo mal en los ejercicios? A parte ¡me duele hasta el alma!

La red está saturada de opciones para hacer entrenamientos en casa. Los gimnasios por doquier ofrecen variedad de equipos, clases y programas buscando adaptarse a todos los gustos. La ciudad ofrece infinidad de grupos de entrenamiento ya sea que te guste andar en bicicleta, correr, hacer yoga o bailar. Pero una vez escogida la actividad de nuestra preferencia, de habernos documentado un poco al respecto, de adquirir cuanto artefacto y periquito nos ofrece la tecnología para hacer mejor nuestro entrenamiento… surge una gran incógnita, sobre todo si se es principiante en la disciplina: ¿Cuándo parar y cuándo seguir durante tu entrenamiento?
Si entrenas sólo, no tienes a quien recurrir con la duda. La teoría dice que siempre deberías esforzarte en hacerlo mejor, en menos tiempo, llegar más lejos. Si entrenas en grupo o con un entrenador, generalmente su papel debería ser el de impulsarte y no dejarte tirar la toalla a la primera. Aun cuando la persona a tu lado sea un experto conocedor de la materia, le es complicado saber cuándo decirte -STOP!!!, por una sencilla razón, quien siente las señales que progresivamente va a ir lanzando el organismo eres TU.

Un fin y un comienzo

Diciembre y enero son meses que se caracterizan, además de la buena comida, bebidas, reuniones con amigos, visitas, momentos familiares, religiosos,  regalos, etc., porque son meses en los cuales consciente o inconscientemente, bajamos el ritmo externo y hacemos una inspección interna a cómo nos sentimos con lo que hemos hecho (o dejado de hacer) a lo largo del año que termina. Y es justo en ese portal en que todo termina y todo inicia a la vez, ese 31 de diciembre a las 11:59 pm que nos llenamos de esperanza, alegría, optimismo y como niños ilusionados nos atrevemos a soñar con nuevas y mejoradas metas, y hasta existen un gran span de ritos para invocar la buena suerte y que se hagan realidad nuestras más anheladas esperanzas. Pero son pocos los que a lo largo del nuevo año trabajan consecuentemente en convertir esos sueños en realidades y se mantienen, no esperando que lleguen nuevas oportunidades, sino que salen a crearlas. Pero esto es tema del escrito de la semana siguiente.
Ahora, lo queremos compartir con ustedes, es que los parters de Explosión de Luz no somos la excepción, también bajamos nuestro ritmo externo y aunque no fue el 31 como tal, hicimos esa introspección y soñamos con lo que queremos para este proyecto, en el 2014.