Nadie ha dicho que se
trate de una tarea sencilla esto de salir a flote luego de ahogarnos en el
desamor (cursi pero cierto), pero luego de un lapso de tiempo prudencial, es
perentorio ver la luz al final del túnel y tomar la decisión de liberarnos de este auto-castigo para descubrir la
felicidad que hay en todo lo que está a nuestro alrededor. Sin embargo, ¿Qué
ocurre cuándo, más allá de la teoría, sientes que tienes el deseo de salir del
foso (porque en el fondo a nadie le gusta la sal de las lágrimas en el rostro),
y no ves el horizonte más allá de tu televisor sintonizando Titanic?. Sí, me ha
pasado… y no una, sino varias veces, pero si hay algo que he aprendido de ello
es a evolucionar, a sacarle partida de lo bueno y a continuar mi camino sola, pero mucho más fortalecida que
cuando comencé a transitar el sendero acompañada por aquel ser tan incompatible
conmigo.
En ocasiones se me han
cruzado los enunciados más comunes del planeta entre la gente despechada: ¿Por
qué me pasa esto a mí?, ¿Pero por qué él no me quiere?, o la peor de las
preguntas que nadie puede hacerse jamás: ¿Qué tiene esa otra persona que no
tenga yo?. Pues aquí alguna de las respuestas y reflexiones que vienen al caso,
en base a mi humildísima experiencia:
Si estás transitando por
una experiencia traumática, no cabe duda de que se trata de un obstáculo necesario que está en tu ruta para hacerte más fuerte y
capaz de superar retos posteriores. Si tu ex resultó un(a) enferm@ mental
maniaco-depresivo obsesivo-compulsivo (calificativos que sin ser psicólog@s o
expertos en algún área afín, tendemos a colocarles a nuestr@s ex en los
momentos de desahogo), lo pensarás cien mil veces antes de involucrarte de
nuevo con alguien de ese perfil… Quizás exagere pero es una manera de
ejemplificar que ninguna experiencia es en vano
y que de la situación más extraña y/o problemática se puede deducir una
conclusión valiosísima.
Otro punto importante es
que muchas veces obviamos el hecho de que con nuestras actitudes atraemos a personas similares a nosotros (para bien o para mal). Hay que darle crédito a
la ley del karma (o ley del boomerang, para verlo de una forma más gráfica), y
todo en la vida se devuelve en el lugar y en el momento menos pensado. Lección:
trata de fomentar tus relaciones en base al respeto, en primera instancia hacia
ti mismo, y luego (pero no menos importante) hacia el otro, a modo de
garantizar que las bases de la relación sean sólidas y lo más relevante, que te
sientas a gusto con que diste el todo por el todo al lado de esa persona, pero
en base a la independencia y a la salud mental y emocional de ambos.
Uno de los errores más
frecuentes es pensar que, si existe un tercero en la relación, esa persona es
una especie de ser sobrenatural colmado de virtudes y de un mega cuerpazo, y
que te tumbaron el negocio de manera maquiavélica y perfectamente premeditada
con el único objetivo de hacerte sufrir y alejarte del amor de tu vida. Pues NO, la/el sustitut@ no es mejor ni peor
que tu; es un ser de carne y hueso con el que tu ex halló más afinidades que
contigo. Sé que suena cruel, drástico y asquerosamente pragmático, pero es así…
Si analizas las cosas fuera de tu
burbuja emocional y de la manera más objetiva posible, es probable
que te des cuenta de que el objeto de tu ilusión era súper incompatible
contigo, de que su escala de valores e intereses era diferentísima a tu punto
de vista, de que su visión de futuro divergía con la tuya o de lo mal que la
pasabas fingiendo ser alguien que no eres cuando estabas a su lado o con sus
amigos. Entonces, siendo honestos: ¿Realmente extrañas todo el caos que
experimentabas en tu interior con ese ser? Es muy probable que, en el fondo de
tu sinceridad, la respuesta a gritos sea NO,
pero al mismo tiempo experimentes un terrible miedo a la soledad que te deja
sumida en un mundo paralelo en el que te retractas y decides continuar creyendo
que has perdido a “The Bachelor” y viendo despectivamente al reloj porque
sientes que “se
está pasando tu hora” (¡Error!).
En este punto me detendré
porque resulta un asunto de cuidado: el miedo, esa sensación natural inherente a la vida misma y
que nadie se puede jactar de decir que nunca lo ha sentido, es lo que muchas
veces nos paraliza y nos hace ver mundos paralelos donde no hay cabida para
ello. La permanencia en una zona de confort, la dependencia del tercero, la
atención percibida por los mensajitos de textos de “buenos días”, “buen
provecho”, “Que el café vespertino te caiga bien”, etc etc etc, la comodidad de
que muchas veces no tienes un(a) novi@, tienes un chófer/asistente que te
resuelve la vida, es lo que en diversas ocasiones te coloca unos lentes de sol
opaquísimos que no te dejan ver más allá de tu pequeña nariz.
Que si el/la pana dejó de
quererte, o nunca te quiso como tú pensaste… Pues es irrefutable que el amor de
pareja tiene fecha de caducidad, siempre que alguno de los dos involucrados así
lo desee. No puedes responsabilizarte por las acciones o decisiones del otro, tampoco
debes responsabilizar a otra persona por cómo te sientes tú. Si él/ella dejó de
sentir lo mismo, o se re-descubrió y cayó en cuenta de que su felicidad no
estaba precisamente cerca de ti, has de reconocer que no está en tus manos
cambiar el curso de sus pensamientos y que no puedes hacer nada al respecto más
que modelar tu actitud hacia, tu ahora, ex. Si dejó de quererte, bien… esas
cosas pasan, y basta de sentir una
suerte de auto-compasión barata, no eres la primera ni la última persona que
pasará por ello, entonces supéralo como las grandes figuras de la historia: con
clase, con elegancia y distinción. Clave: ¡no
necesitas suplementos en tu vida! VINISTE AL MUNDO DE FORMA COMPLETA,
puedes estar genial sola/solo, eres súper valios@ y posees infinidad de
talentos que en el 90% de los casos perciben los demás pero que tú te niegas en
creer que están allí y no los haces valer. Si cultivas el amor por lo que
haces, si te dedicas a descubrir y sembrar tus pasiones, si brillas con luz
propia (y no con una linterna prestada por tu pareja), estoy segura de que irradiarás todo lo mejor de ti
y te sentirás cada día muchísimo mejor contigo. Los demás notarán que estás aún
más radiante de lo habitual, y si por cosas del destino un día te topas con esa
persona que no vió en ti todas esas maravillosas cualidades, tendrás el placer
de darle una lección de vida y de enseñarle el kit completo que se perdió por
preferir, según su escaso criterio, otra opción.
No le puedes pedir
excesos a quien no es capaz de darte, no puedes crearte falsas expectativas en
función de las acciones del otro, no debes prelar tu desempeño según las
fronteras de otra persona que esté a tu lado, porque esa
persona está para adicionar a tu vida, no para restar y limitar. Lo que
SI puedes hacer, e incluso te lo debes, es velar por ti, cuidarte como una
matica bebe, con toda la dedicación y el amor del mundo, y avocándote principalmente
a tu integridad y a la de los tuyos, a tu intelecto, a tus emociones… Los
resultados saldrán a colación y serán perceptibles por todos, pero más allá de
lo que ellos vean, nada tendrá comparación con la forma en la que te sentirás
al experimentar el cambio y la sonrisa que verás en tu rostro todas las
mañanas.
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