Abres los ojos, tu visión está turbia. La sed hace que tu lengua este prácticamente pegada al paladar y al intentar separarlos se siente como lijas raspándote. Te cuesta respirar. Sin embargo, consigues aún algo de fuerzas con las que te levantas y echas a andar. El sucio y el cansancio te hacen sentir en extremo débil... tu instinto te indica que debes buscar ayuda, alguien en quien abandonarte antes de que pierdas la conciencia, que te ayude a sobrevivir. A lo lejos se dibuja una silueta humana, buscas acercarte para pedir ayuda pero el hombre pasa de largo haciéndose a penas a un lado de tu presencia. Otra persona, otro intento. Otra persona, y comienzas a sentirte invisible. Otra persona, y esta vez el susto de verlo intentar golpearte... ¿Cómo llegaste a este punto? ¿Cómo salir de él? Los pensamientos, al igual que las imágenes son confusos...
Vas por la calle, un día ajetreado. Atraviesas la ciudad, atraviesas sus
colas, sus semáforos, su gente frenética, el caos que te separa de tu destino.
Para apaciguar tanto ajetreo y tanto estrés pones un poco de música, que te
ayuda a sumergirte en una especie de burbuja personal que evita que te ahogues
por intoxicación de ciudad. En tu cabeza vas repasando tus pendientes, cuál
será la ruta más corta para lograr... De repente unos ojos grandes y
suplicantes te extraen de todo, ¡incluso de tu burbuja! Se te acerca con cierto
recelo. Está flaco, al punto que se le notan a la perfección las costillas que
se esconden tras ese pelaje sucio y descuidado. Esa mirada, que dice más que
mil palabras, te corta la respiración. -¡Pobre!- Exclama algún otro transeúnte
cercano mientras sigue su camino. Piensas en que ojalá pudieras hacer algo pero
tienes un camino y un destino que aguardan, pero... además ¿con qué?, ¿cómo?
Estas son dos perspectivas de una misma realidad que ocurre a diario en muchas ciudades
del mundo. El primero puede ser un perro o un gato. El segundo puedes ser tú, yo, tu amigo, tu vecina, tu
compañero de la escuela. Puede ser cualquiera, la diferencia es si eres de los
que seguirán su camino o eres de los que realmente hará la diferencia. Al igual que tú todos, en ese primer encuentro con un
callejero, hemos querido ayudar pero no hemos tenido las herramientas o la
información necesaria para hacerlo. Lo importante es que has tenido el primer
paso ganado, la intención y la buena voluntad, sin eso no se puede hacer nada,
el milagro nace de ti y tu buen corazón. Lo segundo es tener un poquito de
conocimiento sobre el tema. Podemos tomar acciones que eviten que cada vez más
animalitos lleguen a la crítica situación planteada.
Evitemos que lleguen más animales a la calle.
“Un
país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus
animales.”
- Mahatma Gandhi
NO compres, ¡adopta! Sonará a frase trillada, pero es muy cierta. Si has tomado la decisión de forma responsable, de tener una mascota, no colabores con el mercado de mascotas. No llegan ahí por casualidad. Provienen de dueños inescrupulosos de perros y gatos adultos que sobreviven en condiciones precarias y hasta crueles, con la única finalidad de mantenerlos reproduciéndose constantemente para la venta de sus crías. Al comprar un cachorro ayudas a que este mercado de venta de vidas siga creciendo, a que más perras sigan en condiciones precarias dando a luz desde su primer celo, sin vitaminas ni medicinas necesarias para su salud y la de los cachorros, sin ser vistos por un veterinario, sin ser vacunados, trayendo como consecuencia que los cachorros sean débiles y enfermizos! NO PERMITAS ESTO!!! En este punto queremos ser responsables y no simplemente señalar con el dedo. Sí, está bien, hay personas que realizan esta venta de forma controlada, con permisos, cuidando a la madre y a los cachorros; pero NO SON LA MAYORIA. OJO!!! Además, existen otros caminos más beneficiosos para todos. En Venezuela y en todos los países hay organizaciones privadas o públicas encargadas del trabajo con los animales en situación de abandono. Acércate a cualquiera de ellas, que seguro consigues ahí a un animalito que se adapte a tus gustos y necesidades y que estará dispuesto a brindarte todo su cariño, además ese animalito vendrá 100% sano, vacunado y hasta esterilizado! Y lo mejor de todo, ¡no te costará un sólo centavo! Es legal, no incentivas un mercado cruel, por el contrario salvas una vida, das una nueva oportunidad. Das lo mejor de ti, que no es precisamente dinero ¿No es maravilloso?
Se
responsable. No lleves una mascota a casa si
no estás seguro que puedas hacerte responsable de él. Los perros no son
vigilantes, los gatos no son un control de plagas. Son seres vivos que
requieren cuidados, tiempo y sobretodo cariño. Ellos pueden colaborar en muchas
formas en el hogar, pero deben y merecen ser tratados con respeto y responsabilidad.
Esterilízalos. Si ya tienes a la mascota en casa, esterilízala. No esperes a que tenga crías de las cuales no estés en capacidad de hacerte cargo. Uno siempre quiere ver los cachorros de su hermoso(a) perro(a). Sin embargo, piénsa! ¿Qué será del futuro de ellos?, ¿los cuidaran bien?, ¿los alimentaran bien?, ¿no los tendrán encerrados todo el día en una habitación o patio sin espacio?, ¿sin sacarlo a pasear?, ¿lo echarán a la calle?, ¿lo pondrán a parir sin parar? Y recuerda, los hijos de tu mascota a su vez traerán MÁS hijos al mundo.... de donde crees que sale tanto perro en la calle?? Hay SOBREPOBLACION de perros y gatos. Si te duele o simplemente te molesta que haya tanto animal en la calle... tú vas a ser quien contribuya a que este problema crezca más??
¿Quieres
saber más? En los siguientes artículos te daremos tips sobre cómo ayudar a los peluditos directamente en
la calle y de cómo ayudar a otros que ya están ayudando activa y súper organizadamente. Siempre
habrá más de una forma de colaborar, ¡Anímate!
en colaboración con
