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Control es miedo

Iniciaremos este escrito con lo que fue su génesis, una palabra: control. ¿Qué es el control? Según la Real Academia Española puede tener los siguientes significados:


Para lo que nos concierne vamos a atenernos a los puntos 2 y 5 resaltados en la imagen. Ahora, piensen en la siguiente pregunta: ¿Por qué si ni aún el sistema de control más sofisticado nos asegura un control perfecto del sistema (y esto lo aseveramos como profesionales de la ingeniería que somos), si el sistema de control más moderno presenta fallas, si el sistema de control más preciso se permite un margen de error que técnicamente se le llama tolerancia, por qué los seres humanos nos empeñamos en querer tener el control completo de nuestras relaciones personales, de otras persona o de las situaciones? ¿Cómo? cuando el ser humano es el sistema más dinámico y complejo que existe!!! Es de lo más común conseguir personas que muestran una necesidad imperiosa de demostrar que tienen el control de su pareja, o de sus hijos, o de sus subordinados en el trabajo, y se alteran desmesuradamente cuando sienten que una persona o una situación se salen de su “control”. Pero, ¿se han preguntado cuál es la raíz que origina esa necesidad de control?

Un Día Fracturado

    

A

Aquel día te levantas de la cama. Un sopor obstinante nubla tus sentidos pero inexorablemente caminas fuera, buscando alguna señal de existencia diciendo qué debes hacer. En lugar de ello, consigues una ventana a la nada, esta vez te muestra una réplica de ti mismo, llevándote a una falsa percepción del presente. ¿Qué logras? No, no te alejas de la realidad. Peor aún, ella huye de ti. Irónicamente quieres perseguirla, alcanzarla. Finges felicidad, que todo está bien... tu honesta estupidez impide tu salida de ese gran océano negro en el que estás inmerso, pero tranquilo, él no recordará nada después. Intentas ahora con tu lado B. Pero seamos francos, la melancolía no te va. ¡Despierta! Sal de esa repetición onírica, nada más patético que un día infinito. Puedes tomar tu medicina, líquida de color otoño; pero eso no disimulará tu estado febril, das lástima. ¿Qué pasa? Acelerar tu marcha no detendrá el tiempo, que ahora se ha puesto en tu contra. Un enemigo invisible te acecha y no puedes contenerlo... No hay diferencia entre noche y día para ti. Ríes perturbadoramente y eso despista a los demás, que miran recelosamente, queriendo hurgar aquí... pero tu retraimiento es extrañamente efectivo. ¡Levántate! De seguir así perderás a los que más quieres. No cuestiono tu amor por ellos, cuestiono tu potencial. Derrota tus demonios, ellos se reducirán a nada. Todo está aquí. Tu paranoia e irrealidad es aparente. ¿Eso crees? ¡Despierta! No te asustes, provocarás una histeria colectiva. Así. Eso es, estás entendiendo ahora. Sólo relájate y espera que una linda dama traiga tu cena. Disfrútala, que serán muchas en tu nuevo paraíso de color blanco.

Cómo salir I: Evitemos



   Abres los ojos, tu visión está turbia. La sed hace que tu lengua este prácticamente pegada al paladar y al intentar separarlos se siente como lijas raspándote. Te cuesta respirar. Sin embargo, consigues aún algo de fuerzas con las que te levantas y echas a andar. El sucio y el cansancio te hacen sentir en extremo débil... tu instinto te indica que debes buscar ayuda, alguien en quien abandonarte antes de que pierdas la conciencia, que te ayude a sobrevivir. A lo lejos se dibuja una silueta humana, buscas acercarte para pedir ayuda pero el hombre pasa de largo haciéndose a penas a un lado de tu presencia. Otra persona, otro intento. Otra persona, y comienzas a sentirte invisible. Otra persona, y esta vez el susto de verlo intentar golpearte... ¿Cómo llegaste a este punto? ¿Cómo salir de él? Los pensamientos, al igual que las imágenes son confusos...