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R su demonio y su amigo canino II



C

En su casa hubo varios perros. R conocía del elevado afecto que se puede sentir por un ser incondicional. Lo sabía por experiencia propia. Una experiencia que constituía uno de los recuerdos de su infancia. A sus seis años, poco antes de que su primera hermana naciera, presenció la muerte de su primera mascota, quien solo viviría pocos meses. Su primer perro moriría al ser atacado por un animal venenoso que se encontraba en el jardín de la casa. El mismo veneno que pudo haber alcanzado al niño R de no ser por la defensiva del cachorro. Quizás los pocos meses que duró la vida de su primer perro, o su inocencia a sus 6 años de vida, no lo conllevaron a un sentimentalismo. R no lloró la muerte de su primer perro, pero sí la entendió. El hecho le había llevado a comprender el fin de la existencia de un ser cercano.

Cómo salir III: Final ¿feliz? Depende de ti

Una imagen dice más que mil palabras. ¿Y varias imágenes? Si de alguna forma te conmoviste o te impresionaste con los intros anteriores y creías que era una forma de exagerar para llamar la atención de ustedes como lectores, te invitamos a que veas las  imágenes en este link y juzgues a criterio propio si exageramos o por el contrario, nos quedamos cortas. Casos como el que se muestra en esa breve historia contada en imágenes, hay muchos. Ojalá todos podamos colaborar de una u otra forma para que todas esas historias tengan un final feliz también.

Cómo salir II: En la calle

… Definitivamente algo dentro de ti te grita que debes ayudarle, tu destino es muy importante, pero esto se trata de salvar una vida ¿qué puede haber más importante que eso? Entonces, tomas tu teléfono, le tomas un par de fotos y sigues tu camino, mientras subes las fotos a la red y etiquetas a aquellos amigos que son rescatistas de callejeros e incluidas un par de asociaciones que también se encargan de ayudar a estos animales, de seguro ellos hacen algo.

Cómo salir I: Evitemos



   Abres los ojos, tu visión está turbia. La sed hace que tu lengua este prácticamente pegada al paladar y al intentar separarlos se siente como lijas raspándote. Te cuesta respirar. Sin embargo, consigues aún algo de fuerzas con las que te levantas y echas a andar. El sucio y el cansancio te hacen sentir en extremo débil... tu instinto te indica que debes buscar ayuda, alguien en quien abandonarte antes de que pierdas la conciencia, que te ayude a sobrevivir. A lo lejos se dibuja una silueta humana, buscas acercarte para pedir ayuda pero el hombre pasa de largo haciéndose a penas a un lado de tu presencia. Otra persona, otro intento. Otra persona, y comienzas a sentirte invisible. Otra persona, y esta vez el susto de verlo intentar golpearte... ¿Cómo llegaste a este punto? ¿Cómo salir de él? Los pensamientos, al igual que las imágenes son confusos...