De 16 y 64 bits



Continuamos con esta edición de Juegósfera haciendo un recuento sobre todo aquello de los videojuegos que nos hace delirar. Quedamos en la publicación pasada haciendo notar cómo los videojuegos fueron evolucionando, a fin de ir puliendo un concepto más moderno, el cual lo diferenciaría de los clásicos de arcadia. Lo primero fue la creación de una consola casera que permitiera intercambiar los juegos a utilizar, y lo segundo fue la incorporación de elementos como passwords, historias y finales asombrosos, a fin de minimizar el tedio y aumentar la diversión.  



En 1990 Nintendo lidera este proceso con el lanzamiento del SNES (Super Nintendo Entertainment System), ellos solitos lograron conquistar a un público muy diverso con personajes para cada gusto: Mario, Donkey Kong, Link, Kirby, Samus Aran, los cuales junto a otros desarrollados por otras compañías (Megaman, Simon Belmont, Master O’Higgins, entre otros), pronto harían aparición en sus respectivas versiones de 16 bits, ¿es posible lograr mayores expectativas que de esta manera? Digo, era la oportunidad perfecta para observar de cerca el desarrollo y crecimiento de historias y personajes, y fue en esta oportunidad cuando se sentaron las bases para continuar con este crecimiento hasta niveles, en algunos casos, épicos.
La primera entrega de esta etapa fue Super Mario World, ¡qué emocionante fue ver un sprite más colorido y definido de Mario! Ubicado además en un escenario donde se superponían diferentes capas en el fondo, creando una ilusión de profundidad. Este juego también introdujo a Yoshi, el cual se convertiría luego en uno de los personajes más populares y queridos alrededor del mundo. En este sentido, no es casual que muchos títulos presentaran la palabra “Super” al principio del nombre, a razón del marketing significa: mira cómo podemos tomar a tu personaje favorito y crear un juego mil veces superior (Super Metroid, Super Punch-Out, Super Bomberman, Super Castlevania IV, etc). ¡Vamos! Si hasta tomaron los juegos de Mario para la NES y los lanzaron en un solo juego con mejores gráficos, sonido y jugabilidad, junto con la versión japonesa de SMB2 bajo el mote de “Los niveles perdidos” ¡yo fui uno de los que no se resistió a tanto! (y siempre soñé con que algún día harían lo mismo con Megaman… Y me quedé esperando).
Posteriormente, otras compañías como Sega y Sony lanzaron sus propias consolas, las cuales fueron durante años la competencia de Nintendo; personalmente soy de los que piensa que los juegos de la Nintendo, sobre todo los clásicos, tienen “un algo” que supera a los de otras compañías. Sí, cierto es que llegó un punto en que la sobreexplotación de Mario se volvió ridícula, éste no sólo ocupaba su tiempo haciendo sus actividades rutinarias en el Mushroom Kingdom, también jugaba tennis, golf, manejaba karts, curaba enfermedades virales, y hasta tenía su propio taller de arte, así como la Barbie (sin embargo cabe preguntarse si, de no haber sido por la incorporación de Mario a estos títulos, éstos hubiesen sido igual de buenos). Este “algo” es difícil de definir, pero haré lo posible por explicarlo a manera de conclusión.
Nintendo mientras tanto comenzaba a experimentar con tecnologías como el Chip FX que permitía emular ambientes o movimientos tridimensionales en algunos personajes, dando origen a juegos como Star Fox o Yoshi’s Island. Otra que recuerdo eran las Silicon Graphics, con las cuales se lograban elementos más definidos y suaves, algo que favoreció enormemente a juegos como la trilogía de Donkey Kong Country, a la hora de crear ambientes y personajes más corpóreos. Sin embargo, con el paso del tiempo, los 16 bits de la consola se empezaban a quedar cortos, y otras compañías ya estaban ensayando con juegos de 32 bits, los cuales obviamente a nivel de gráficos, eran mil veces superiores; Nintendo lo intentó con el Virtual Boy, pero no dio resultado… Lo cual fue una lástima, porque era un concepto bastante innovador para el momento.



Fue así como el Playstation fue ganando terreno en el público, ya que ofrecía muchos títulos con gráficos excelentes, al igual que algunas versiones de Sega. De esta forma, el contraataque de Nintendo fue más bien una oportunidad de recuperarse, y lo logró con el Nintendo 64, el cual permitió crear ambientes completamente tridimensionales (¡Un control stick en lugar de un control pad!), los gráficos y personajes eran bastante poligonales, a veces hasta deformes, pero eso era lo de menos ¡Ahora jugamos en TRES DIMENSIONES! Inclusive en los primeros juegos contabas con opciones para controlar la cámara. Diré que muchos de estos elementos para mí fueron muy innovadores, no así para mis amigos que tenían Playstation, y que inclusive se babeaban por las tetas de Lara Croft en la PC, yo me mantuve fiel a Nintendo y no me arrepiento, ya que no puedo sencillamente contar la cantidad de horas en vela jugando con varios amigos a manera de multiplayer títulos como Mario Party, Mario Kart 64, Golden Eye; así como el haber conocido a mis duplas favoritas: Legend of Zelda Ocarina of Time/Majora’s Mask y Banjo Kazooie/Tooie. Sin embargo, como dije anteriormente, otras compañías ya iban bastante adelantadas en temas de tecnologías gráficas, la vida de esta consola fue muy corta.
Por razones netamente económicas, no pasé a tener otra consola en casa luego del Nintendo 64, así que no creo tener la suficiente experticia como para hablarles del Game Cube, el Xbox o el Wii, y aunque el último me parece lo mejor que se ha logrado hasta ahora en cuando a videojuegos, y a pesar de tener actualmente los medios para comprarlo, no me he animado a hacerlo. La razón, ni yo mismo la conozco, supongo que me quedé estancado (así como los viejitos con la música) en los juegos de su generación, y es aquí donde traigo de nuevo a colación ese “algo” que me hace diferentes los juegos de la Nintendo con respecto a los de las otras consolas. Más allá de la calidad de los gráficos, del carisma de los personajes, creo que radica más en la jugabilidad, es decir, la capacidad de jugarlo una y otra vez sin aburrirse. Es algo perfectamente comparable con las películas o los libros, no todo lo popular es bueno, y algunos no tan conocidos lamentablemente caen en ser subestimados. En otra publicación les dejo mis recomendaciones, y de igual manera estaré agradecido si me hacen algunas para consolas nuevas, a ver si algún día me animo a comprar una… Nunca compraré un Xbox, de eso pueden estar seguros.

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