Ese
sábado, Andrés se levantó al compás del despertador a las 10 am. Cepilló sus
dientes y tomó un desayuno ligero, pues tenía pensado subir la montaña a
despejarse un poco. Necesitaba ese paseo porque la semana anterior había sido pesada,
con disputas en el trabajo incluidas. Era abogado litigante en una importante
firma y los casos intensos eran pan nuestro de cada día. Se calzó sus zapatos
para correr y salió, despidiéndose de su esposa al salir. Andrés caminaba ahora
por la calzada, con paso sosegado mientras escudriñaba a su alrededor
procurando encontrar un quiosco y así comprar la prensa de ese día. Unos tres
kilómetros después encontró un pequeño puesto de chucherías aislado a un lado
del camino y decidió detenerse para leer la prensa.
“Asesinadas
tres personas la noche del viernes”
“Accidente
en la autopista deja ocho muertos”
“¡Escándalo
de corrupción en el gobierno!”
