Segunda semana en el gym. Buscando ser lo más disciplinado
posible, quiero superar mi sobrepeso, esas explicaciones del doctor realmente
asustaron. Pero de sólo pensar en lo que tengo que hacer… wow el cuerpo
definitivamente está diciendo que hoy no ¿qué hacer? ¿Será normal o será que
estoy haciendo algo mal en los ejercicios? A parte ¡me duele hasta el alma!
La
red está saturada de opciones para hacer entrenamientos en casa. Los gimnasios
por doquier ofrecen variedad de equipos, clases y programas buscando adaptarse
a todos los gustos. La ciudad ofrece infinidad de grupos de entrenamiento ya
sea que te guste andar en bicicleta, correr, hacer yoga o bailar. Pero una vez
escogida la actividad de nuestra preferencia, de habernos documentado un poco
al respecto, de adquirir cuanto artefacto y periquito nos ofrece la tecnología
para hacer mejor nuestro entrenamiento… surge una gran incógnita, sobre todo si
se es principiante en la disciplina: ¿Cuándo parar y cuándo seguir durante tu entrenamiento?
Si
entrenas sólo, no tienes a quien recurrir con la duda. La teoría dice que
siempre deberías esforzarte en hacerlo mejor, en menos tiempo, llegar más
lejos. Si entrenas en grupo o con un entrenador, generalmente su papel debería
ser el de impulsarte y no dejarte tirar la toalla a la primera. Aun cuando la
persona a tu lado sea un experto conocedor de la materia, le es complicado
saber cuándo decirte -STOP!!!,
por una sencilla razón, quien siente las señales que progresivamente va a ir
lanzando el organismo eres TU.
Considerando
esto, la gente de Fitnessblender
publicó la semana pasada un material súper
útil respecto a este tema y que me gustó tanto, que lo adapto a
continuación para Explosión de Luz (Si quieren revisar el artículo original pueden
encontrarlo en este link, y en general recomiendo revisen todo su material
porque no tiene pérdida).
Las
diferentes señales que tu cuerpo te va a ir dando durante tu entrenamiento para
decirte ‘ey, algo está
pasando!!’ podemos clasificarlas en tres grandes grupos:
Nivel I: todos
en mayor o menor medida hemos estados ubicados en esta fase. En ella se ubica
esa sensación que tenemos antes y durante la sesión de entrenamiento en la cual
nos sentimos decaídos, como si el cuerpo y mente te dijera “hazlo luego, ahora estoy muuuy
down!”. Y vamos, si nos conocemos bien y somos honestos
con nosotros mismos sabemos cuándo es flojera o autosaboteo, y cuando en verdad
hemos tenido un día de trabajo muy arduo o una noche larga de estudio, un
entrenamiento muy exigente durante la semana, no nos hemos alimentado bien o
cualquier otra razón de peso por la cual nuestro cuerpecito está pidiendo una
pausa. Si ese es el caso, es bueno dejar el látigo mental por un ratito a un
lado y darle al organismo lo que necesita: recuperación.
Por un día que saltemos el entrenamiento no se va a acabar el mundo (siempre que sea una pausa breve y no una
excusa para faltar). Aunque siempre es mejor entrenar,
pero bajando la intensidad, mover la hora del entrenamiento, cambiar el espacio
físico en el que entrenamos o la disciplina, entre otros. Introducir novedad a la rutina siempre nos reactivará.
Esto y mantener una alimentación y sueño adecuados harán que cada vez sean
menos las veces que pasemos por este nivel.
Nivel II: ¿han
escuchado ese dicho que reza ‘no
pain, no gain’?. Pues es cierto, siempre y cuando
ese dolor del que hablamos sea el que aparece ya avanzada la
sesión de entrenamiento, y se describe como una fatiga leve y
progresiva en el músculo, acompañada de la sensación de que algo se está
quemando en el grupo de músculos que se están trabajando. Esta señal es buena,
el organismo nos está diciendo que está esforzándose más de lo usual y está
superando sus propios límites. Alcanzar este nivel nos debe impulsar a seguir
trabajando arduamente en nuestro entrenamiento, superándonos un poco más en
cada sesión. ¡No pares! GO, GO, GO hasta terminar el
entrenamiento.
Nivel
III: si tu cuerpo alcanza este nivel de síntomas, definitivamente sí te
está diciendo S.O.S. Durante cualquier
tipo de entrenamiento tu cuerpo debe funcionar correctamente, por tanto si
sientes que el aire te falta, dolor intenso en el pecho o abdominal por
ejemplo, que te cuesta controlar tus extremidades, el cuerpo te está avisando
que sobrepasaste tu nivel anaeróbico y no es sano mantenerte ahí por un tiempo
prolongado. ¿Qué hacer? Cool down.
Definitivamente
el ejercicio no es para que alcancemos el nivel III (salvo aquellas especialidades de alto
nivel que lo requieran y bajo una supervisión muy estricta y especializada),
más allá de la razón por la que entrenemos, pasión, estética, salud, etc, el
ejercicio es para disfrutarlo. Para enfermarnos ya tenemos suficiente con el
estrés del día a día, sobre todo en las grandes ciudades.
En
este punto los invito a ver este video, donde las caras visibles del equipo de Fitnessblender nos explican un poco más este punto y nos muestran un poco su
lado jocoso:
Por
otro lado, aunque suene a frase de libro de autoayuda ‘el secreto está en conocernos bien’.
Pero resulta que esa verdad funciona a nivel mental y también a nivel físico.
Conócete, escucha a tu cuerpo y respétalo, verás que hay una conexión con el respeto
y el cuidado que te tienes desde las demás áreas de tu vida.
Busca
asesorarte con gente profesional en la disciplina que quieras emprender,
investiga y en caso que recurras a recursos como este blog, también es
importante que revises la confiabilidad de la fuente de información de los
autores para que no termines llevando junk information a tu entrenamiento.
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