Un día, reunido con tus amigos, decides tener
un detalle con las chicas del grupo y hacerle a cada una figura tipo acordeón
de algo que le guste. A algunas les fabricas un osito, a otras mariposas, en
fin. Pero cuando llegas a la chica que le gustan las libélulas… primer intento
¡error!, segundo intento ¡error!, la tercera es la vencida ¡no! Optas por
decirle “amiga, sé que te gustan las libélulas pero intenté hacerlas y no me
salieron, así que te hice unas mariposas”. A la chica le pareció tan tierno el
hecho, que a pesar de no gustarle normalmente las mariposas, estas elaboradas
en papel de reciclaje le parecían de lo más lindas.