Un Día Fracturado

    

A

Aquel día te levantas de la cama. Un sopor obstinante nubla tus sentidos pero inexorablemente caminas fuera, buscando alguna señal de existencia diciendo qué debes hacer. En lugar de ello, consigues una ventana a la nada, esta vez te muestra una réplica de ti mismo, llevándote a una falsa percepción del presente. ¿Qué logras? No, no te alejas de la realidad. Peor aún, ella huye de ti. Irónicamente quieres perseguirla, alcanzarla. Finges felicidad, que todo está bien... tu honesta estupidez impide tu salida de ese gran océano negro en el que estás inmerso, pero tranquilo, él no recordará nada después. Intentas ahora con tu lado B. Pero seamos francos, la melancolía no te va. ¡Despierta! Sal de esa repetición onírica, nada más patético que un día infinito. Puedes tomar tu medicina, líquida de color otoño; pero eso no disimulará tu estado febril, das lástima. ¿Qué pasa? Acelerar tu marcha no detendrá el tiempo, que ahora se ha puesto en tu contra. Un enemigo invisible te acecha y no puedes contenerlo... No hay diferencia entre noche y día para ti. Ríes perturbadoramente y eso despista a los demás, que miran recelosamente, queriendo hurgar aquí... pero tu retraimiento es extrañamente efectivo. ¡Levántate! De seguir así perderás a los que más quieres. No cuestiono tu amor por ellos, cuestiono tu potencial. Derrota tus demonios, ellos se reducirán a nada. Todo está aquí. Tu paranoia e irrealidad es aparente. ¿Eso crees? ¡Despierta! No te asustes, provocarás una histeria colectiva. Así. Eso es, estás entendiendo ahora. Sólo relájate y espera que una linda dama traiga tu cena. Disfrútala, que serán muchas en tu nuevo paraíso de color blanco.



B

Aquel día te levantas de la cama. Invadido por una extraña sensación ajena a mí, decides salir fuera. Sólo observas antifaces, cuyo punto débil es la gravedad. Continúas tu camino y consigues sentimientos que zumban en tus oídos. Leves rumores, se confunden con el viento y transmiten una cálida armonía, sólo comparable con el sonido de las olas del mar... Los sientes, pero prefieres ignorarlos, de momento. No te entiendo. Precipitas tu marcha, sonríes a todos y eso parece funcionar. ¿Por qué? Bueno, tú te entiendes. Observas a tu alrededor y reflexionas acerca de la razón que tuvo Pandora para abrir el ánfora... patrañas. Miles, millones de mosquitos hacen eco sordo en la pared de tu alma, pero prefieres actuar indiferentemente y eso está bien. Un momento, ¡tu red de mosquitos no está rota! Permanecerán allí y de alguna forma eso te afectará. ¡No! Debes dejarlos ir, van a enloquecerte... estúpida terquedad. Funcionas bien y no puedo evitarlo. ¡Arrgh! No debes ignorarme pero ya lo has hecho, perfecto. Me rodeas ahora de nostalgia y recuerdos, lo cual es un dulce veneno... Eventualmente me debilito, gracias a tu perspectiva. Olfato, tacto, gusto, oído y visión se fusionan y crean un collage de historia. Olvidas el pasado, que se funde con el futuro. Caos, destrucción y muerte no parecen detenerte, sigues adelante. Esta vez no consigues antifaces pero sí gravedad. Sabes cuál es tu lugar y sólo tú puedes cambiar eso. Nuevamente tomas las riendas de tu destino, carrusel que has sabido manejar hasta ahora. Tienes un control absoluto de mí. Me pregunto: ¿te irá bien? Aparentemente estás de vuelta, pero ¿serás como los mosquitos? No, mantendrás tu esencia y morirás envuelto en ella, tal como querías.



by