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Un Día Fracturado

    

A

Aquel día te levantas de la cama. Un sopor obstinante nubla tus sentidos pero inexorablemente caminas fuera, buscando alguna señal de existencia diciendo qué debes hacer. En lugar de ello, consigues una ventana a la nada, esta vez te muestra una réplica de ti mismo, llevándote a una falsa percepción del presente. ¿Qué logras? No, no te alejas de la realidad. Peor aún, ella huye de ti. Irónicamente quieres perseguirla, alcanzarla. Finges felicidad, que todo está bien... tu honesta estupidez impide tu salida de ese gran océano negro en el que estás inmerso, pero tranquilo, él no recordará nada después. Intentas ahora con tu lado B. Pero seamos francos, la melancolía no te va. ¡Despierta! Sal de esa repetición onírica, nada más patético que un día infinito. Puedes tomar tu medicina, líquida de color otoño; pero eso no disimulará tu estado febril, das lástima. ¿Qué pasa? Acelerar tu marcha no detendrá el tiempo, que ahora se ha puesto en tu contra. Un enemigo invisible te acecha y no puedes contenerlo... No hay diferencia entre noche y día para ti. Ríes perturbadoramente y eso despista a los demás, que miran recelosamente, queriendo hurgar aquí... pero tu retraimiento es extrañamente efectivo. ¡Levántate! De seguir así perderás a los que más quieres. No cuestiono tu amor por ellos, cuestiono tu potencial. Derrota tus demonios, ellos se reducirán a nada. Todo está aquí. Tu paranoia e irrealidad es aparente. ¿Eso crees? ¡Despierta! No te asustes, provocarás una histeria colectiva. Así. Eso es, estás entendiendo ahora. Sólo relájate y espera que una linda dama traiga tu cena. Disfrútala, que serán muchas en tu nuevo paraíso de color blanco.

R su demonio y su amigo canino III




Enfermedades
R se dirigió temprano en la mañana a acompañar a su tía T al hospital donde se le practicaba la hemodiálisis. Se turnaban entre varios familiares para hacerle compañía a las sesiones, y esta vez era su turno. Aunque su condición de salud era delicada, su estado de ánimo ante las adversidades era envidiable. Quizás por su carácter de fiel practicante religiosa.

R su demonio y su amigo canino II



C

En su casa hubo varios perros. R conocía del elevado afecto que se puede sentir por un ser incondicional. Lo sabía por experiencia propia. Una experiencia que constituía uno de los recuerdos de su infancia. A sus seis años, poco antes de que su primera hermana naciera, presenció la muerte de su primera mascota, quien solo viviría pocos meses. Su primer perro moriría al ser atacado por un animal venenoso que se encontraba en el jardín de la casa. El mismo veneno que pudo haber alcanzado al niño R de no ser por la defensiva del cachorro. Quizás los pocos meses que duró la vida de su primer perro, o su inocencia a sus 6 años de vida, no lo conllevaron a un sentimentalismo. R no lloró la muerte de su primer perro, pero sí la entendió. El hecho le había llevado a comprender el fin de la existencia de un ser cercano.

Nosotros como ángeles y como demonios II



Si pensaron que la clasificación de los ángeles fue larga, les invito a que antes de continuar busquen un asiento cómodo, algo rico para picar y respiren profundo, los chicos malos de la casa jamás se han caracterizado por hacernos las cosas fáciles y por tanto, este escrito tampoco es la excepción, puesto que la creencia en los demonios se remonta a muchos milenios. Por ejemplo, el Judaísmo presenta la existencia de más de 7 millones de demonios, divididos en 72 compañías. Sí, ¡Asústense!

Nosotros como ángeles y como demonios I

Es curioso como de todos los temas posibles para conversar con tus compañeros de oficina, terminas cayendo tres veces en una misma semana en el tema místico/religioso. Eso me pasó esta semana y comparando las coincidencias y diferencias en las diferentes conversaciones, se me ocurrió ahondar un poco más en el tema, pero a mi estilo.