¿Quién
no ha tenido fuertes discusiones con sus padres? No es un secreto para nadie
que en la medida que ellos se adentran en la famosa tercera edad se vuelven
más tercos, peleones, malhumorados y hasta posesivos. Pero en algún momento se
han parado a pensar qué origina (de fondo) esas peleas padres vs.
hijos. Ofreciendo una perspectiva que asumí hace poco y
que en verdad les puedo decir que me ha servido, les diré que las diferencias
que tenemos con nuestros padres, cualquiera de ellas, son súplicas
disfrazadas de peleas. Sí, así como lo leen. Súplicas de lo más
profundo de nuestras almas, que todavía creen que estamos en los roles
de hijos necesitados y padres proveedores.