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Control es miedo

Iniciaremos este escrito con lo que fue su génesis, una palabra: control. ¿Qué es el control? Según la Real Academia Española puede tener los siguientes significados:


Para lo que nos concierne vamos a atenernos a los puntos 2 y 5 resaltados en la imagen. Ahora, piensen en la siguiente pregunta: ¿Por qué si ni aún el sistema de control más sofisticado nos asegura un control perfecto del sistema (y esto lo aseveramos como profesionales de la ingeniería que somos), si el sistema de control más moderno presenta fallas, si el sistema de control más preciso se permite un margen de error que técnicamente se le llama tolerancia, por qué los seres humanos nos empeñamos en querer tener el control completo de nuestras relaciones personales, de otras persona o de las situaciones? ¿Cómo? cuando el ser humano es el sistema más dinámico y complejo que existe!!! Es de lo más común conseguir personas que muestran una necesidad imperiosa de demostrar que tienen el control de su pareja, o de sus hijos, o de sus subordinados en el trabajo, y se alteran desmesuradamente cuando sienten que una persona o una situación se salen de su “control”. Pero, ¿se han preguntado cuál es la raíz que origina esa necesidad de control?

Recordando vivencias ajenas.

La vida es un juego de desear y desechar las diversas cosas, situaciones y personas, que en la vida se nos presentan. Hay algunas de estas cosas, situaciones y personas, las cuales deseamos; y que, a pesar de llenarnos de valor y superar uno de los más grandes obstáculos que nos separa de ellas, el temor al fracaso y decidirnos a avanzar e ir por ellas, de una u otra forma se nos son negadas.

Nos molestamos, lo lamentamos o sentimos cualquier otro u otros sentimientos propios de la situación. Pero muchos no se ocupan de ver más allá de la razón obvia por la cual no logramos lo que deseábamos. Hace poco, un amigo me enseñó que si lográsemos alcanzar alguno de esos deseos negados es muy probable que descubramos que no todo es como le imaginamos, que a veces es mejor guardar su recuerdo como una bella ilusión. Que si lo lográsemos, no brillaríamos como hoy lo hacemos. La vida nos lleva a ese lugar que nos permite crecer, aprender, disfrutar y brillar más que en cualquier otro. Donde más se nos necesita, y no donde seremos sólo una sombra; donde más nos puedan ayudar y no donde está lo que ya hemos aprendido. La vida nos abre las puertas de los lugares donde realmente encajaremos y no donde después de un tiempo y pasada la ilusión de lo logrado, nos sintamos incómodos y lo abandonemos decepcionados. En estos deseos negados probablemente hubiésemos sido buenos, pero en los deseos concedidos, puedo afirmar, que somos mejores. Esta es sólo una de las muchas razones por las cuales hay sueños negados.

A ratos lo sospechaba, pero no es lo mismo suponer que ver cuando alguien más lo vive. ¿Quién dijo que no se puede aprender de la experiencia ajena?

Modificado del escrtio del 02 febrero 2007, bajo el mismo nombre.