En la vida hacer preguntas es algo bastante natural. Si empezamos a
hacer memoria lo más atrás en el tiempo, veremos que desde la misma infancia
todo lo que aprendemos es gracias a las preguntas que hacemos y las respuestas
que recibimos. Copiamos esquemas y preguntamos. Cuestionar es una actividad no
solo común sino necesaria. Pero hay una pregunta que es la madre de todas las
preguntas, el eje central que puede mover o detener a la gran estructura que es
la vida de cada individuo. Esa pregunta no es en realidad una pregunta puntual.
Es la base de muchas preguntas, de las más importantes: ¿Por Qué? Saber el por qué de las cosas nos da un norte, nos da la sensación de
razón, de causa, de sentido de todo. Puede que esto suene en principio algo
abstracto, así que vayamos a casos puntuales: Aquellos de ustedes que trabajan ¿por qué trabajan? Aquellos de ustedes que estudian ¿por qué estudian? ¿Por qué se levantan de la cama todos los días? Son preguntas fundamentales, y que paradójicamente se dejan muchas veces
de lado. La sociedad en la que vivimos nos hace muchas veces mover por mera
inercia: hacemos lo que los demás hacen porque es necesario / útil / está de
moda / nos obligaron. Pero en cualquier momento de la vida (no necesariamente a
los 18 años) cada persona tiene su punto de inflexión personal y empieza a
reevaluar sus criterios, a buscar su propia independencia y lo que es VITAL:
tomar sus propias decisiones. Para poder tomar decisiones es necesario tener
una base de criterio. Decidir es elegir, entre dos o más opciones, tomar algo y
soltar algo, acercarse o alejarse, ir o venir. Cada decisión va formando eso
que llamamos futuro, que no es más que lo que
vendrá como cadena de consecuencias a partir de lo que hoy hacemos. Por tanto,
entender las razones que fundamentan nuestros pasos o los pasos de nuestro
entorno crea un espacio mental adecuado para abordar a la vida misma.
Mostrando entradas con la etiqueta alive. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alive. Mostrar todas las entradas
Todos Buscamos un Final Feliz
“No
seas empujado por tus problemas, se guiado por tus sueños” - Ralph Waldo Emerson.
Actualmente vemos que el mundo que
conocemos está envuelto en un aire asfixiante lleno de problemas,
incertidumbres, crisis, desesperanza, entre tantos otros estados que podemos
mencionar. Muchos recurren a diferentes métodos para aliviar de alguna forma
este estado, o simplemente lo evaden. También existe la probabilidad de que no
todos los habitantes tengamos la misma percepción del mundo en el que vivimos,
ya que por presentar un ejemplo, el punto de vista de un granjero en un país
como Noruega no será el mismo al de un granjero en Somalia. Con esta premisa
quiero partir para exponer un punto de vista en relación a la vida que nos toca
vivir, y de lo que he podido observar en distintas sociedades en los últimos
años en los que me ha tocado vivir en el extranjero. Lo cual me ha permitido
notar como una misma situación puede ser vista o vivida de distinta forma solo
por el hecho de pensar diferente. Ningún extremo es bueno, el balance debe
existir siempre en todo lo que aplicamos.
R su demonio y su amigo canino IV
Prueba Máxima
R necesitaba revivir a su amigo canino. Una manera sería retrocediendo en
el tiempo hasta el momento en el cual había dado muerte a C. Pero viajar en el
tiempo no parecía estar dentro de las potestades de su demonio. Se le ocurrió
entonces que debía dirigirse a playa P donde se encontraban parte de los restos
del canino, enterrados en la arena y dispersos en el agua. Pensó que a partir
de ellos, e invocando con sus poderes las reacciones bioquímicas necesarias que
permitiesen invertir la putrefacción y el desmembramiento sufrido, podría
regenerar el cuerpo de su amigo y este ser habitado por su espíritu vagante.
Sea como fuere debía hacer el intento de recuperar la vida de C. No soportaba
la responsabilidad de su desaparición prematura.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)