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R su demonio y su amigo canino IV

Prueba Máxima
R necesitaba revivir a su amigo canino. Una manera sería retrocediendo en el tiempo hasta el momento en el cual había dado muerte a C. Pero viajar en el tiempo no parecía estar dentro de las potestades de su demonio. Se le ocurrió entonces que debía dirigirse a playa P donde se encontraban parte de los restos del canino, enterrados en la arena y dispersos en el agua. Pensó que a partir de ellos, e invocando con sus poderes las reacciones bioquímicas necesarias que permitiesen invertir la putrefacción y el desmembramiento sufrido, podría regenerar el cuerpo de su amigo y este ser habitado por su espíritu vagante. Sea como fuere debía hacer el intento de recuperar la vida de C. No soportaba la responsabilidad de su desaparición prematura.

R su demonio y su amigo canino III




Enfermedades
R se dirigió temprano en la mañana a acompañar a su tía T al hospital donde se le practicaba la hemodiálisis. Se turnaban entre varios familiares para hacerle compañía a las sesiones, y esta vez era su turno. Aunque su condición de salud era delicada, su estado de ánimo ante las adversidades era envidiable. Quizás por su carácter de fiel practicante religiosa.

R su demonio y su amigo canino II



C

En su casa hubo varios perros. R conocía del elevado afecto que se puede sentir por un ser incondicional. Lo sabía por experiencia propia. Una experiencia que constituía uno de los recuerdos de su infancia. A sus seis años, poco antes de que su primera hermana naciera, presenció la muerte de su primera mascota, quien solo viviría pocos meses. Su primer perro moriría al ser atacado por un animal venenoso que se encontraba en el jardín de la casa. El mismo veneno que pudo haber alcanzado al niño R de no ser por la defensiva del cachorro. Quizás los pocos meses que duró la vida de su primer perro, o su inocencia a sus 6 años de vida, no lo conllevaron a un sentimentalismo. R no lloró la muerte de su primer perro, pero sí la entendió. El hecho le había llevado a comprender el fin de la existencia de un ser cercano.

R su demonio y su amigo canino I

Eureka – Edgar Allan Poe (1848)

“No es posible algún proceso cuyo único resultado sea transferir calor continuamente de un cuerpo hacia otro, que se encuentre a una temperatura más elevada.”
Enunciado de la 2da Ley de la Termodinámica - Rudolf Clausius (1854)

El Río

Después del éxito de su primera prueba, quería realizar algo más grande, donde sintiese integración con la naturaleza. A su séptimo día de práctica se dirigió a las montañas del sur, donde abundaban ríos de mediano cauce. Estos eran frecuentados por lugareños y algunos turistas que asistían por las complicadas y escasas vías de transporte que comunicaban la serranía. Tenía que esperar hasta horas de la noche para cerciorarse que nadie se encontrase cerca de la zona. Si alguien presenciaba su experimento podría enloquecer, y si alguien lo identificaba, rápidamente sería divulgado su poder sobrenatural, lo cual deseaba evitar totalmente. Al anochecer, caminó río arriba, observando que no hubiese presencia humana en los alrededores. Comenzaría entonces con su osada petición.

Nosotros como ángeles y como demonios II



Si pensaron que la clasificación de los ángeles fue larga, les invito a que antes de continuar busquen un asiento cómodo, algo rico para picar y respiren profundo, los chicos malos de la casa jamás se han caracterizado por hacernos las cosas fáciles y por tanto, este escrito tampoco es la excepción, puesto que la creencia en los demonios se remonta a muchos milenios. Por ejemplo, el Judaísmo presenta la existencia de más de 7 millones de demonios, divididos en 72 compañías. Sí, ¡Asústense!